Esto es solo el principio. Hay fallos conocidos… y otros por descubrir 😅.
Si ves algo raro o tienes alguna sugerencia, no dudes en comentarlo a través de @influencerregu. ¡Toda ayuda es bienvenida!
Esto no es una plataforma profesional. Es una plataforma de opinión.
Está hecha por un disfrutón del cine (yo) para otros que quieran disfrutarlo sin prejuicios ni notas frías.
Aquí no se trata de decir si una peli es buena o mala, ni de ponerle un número del 0 al 10.
La idea nace de algo mucho más subjetivo: ¿qué vibra tiene esta peli? ¿Qué te apetece ver hoy? ¿Qué sensación buscas?
Por eso, el objetivo de esta plataforma es ofrecer recomendaciones según emociones, energía y estilo, no solo calidad técnica.
Accede aquí a la leyenda preliminar sobre los elementos con los que valoro las pelis.
📹 En el futuro, cuando la plataforma esté más completa, podrás ver mis críticas personales (si las subo) en formato texto y vídeo. Desde aquí podrás acceder directamente al vídeo de la peli que te estés planteando ver. Así, más claro imposible.
Estoy trabajando en dividir los sellos especiales en dos tipos:
Sellos de sensaciones especiales: lo que transmite la peli (buenrollera, emotiva, brutal, reflexiva…).
Sellos más estándar: animación, suspense, basada en hechos reales, etc.
Además, estoy valorando si añadir algún otro tipo de etiqueta o filtro extra para afinar aún más la recomendación.
Estoy desarrollando una herramienta para que la plataforma pueda recopilar automáticamente información básica de cada película y guardarla en una base de datos propia.
Gracias a esto, podré añadir nuevos filtros sin depender de fuentes externas. Será más ágil, más personal, y mucho más útil.
He vuelto a tick, tick… BOOM! y me ha vuelto a entrar sola. Andrew Garfield es el gran motor: no solo actúa, también canta y respira cada duda y cada subidón creativo del protagonista. Es de esas interpretaciones que te hace fan de un actor; a mí me hizo pasar de “me cae bien” a “quiero verle en todo”. La peli cuenta la historia real de un compositor joven en el Broadway de los 90, con sus días de curro mal pagado, sus proyectos que no terminan de cuajar, sus relaciones que se resienten y esa sensación de que el reloj va a su bola mientras tú intentas hacer algo que merezca la pena. Drama, sí, pero con la suficiente ligereza y humor como para que no se haga bola. Basada en hechos reales, cuenta parte de la vida de Jonathan Larson, compositor y dramaturgo estadounidense, conocido sobre todo por crear el musical Rent.
Uno de mis momentos favoritos de la peli.
Se nota el pulso de Lin-Manuel Miranda detrás de la cámara. Tiene ese ritmo suyo que te empuja sin agobiar, y sabe cuándo abrir el material teatral para que funcione en cine sin perder la intimidad de un monólogo confesional. Hay números que entran finísimos —“30/90” te pone en marcha desde el minuto uno— y otros que son puro mimo al ecosistema Broadway, con guiños y cameos. Musicalmente es muy atractiva incluso si no eres de musicales: muchas canciones nacen de situaciones cotidianas, están integradas en la vida del personaje y no como paréntesis luminosos que rompen la película.
Me gusta también cómo retrata lo “indie” de verdad: no lo convierte en estética vacía, sino en precariedad, en favores, en amigos que tiran de ti cuando toca y que también tienen su propia vida. El barrio, los pisos pequeños, los ensayos en salas prestadas… todo huele a “esto podría estar pasando ahora mismo a la vuelta de la esquina”. Y, aun así, no deja de ser un relato sobre el oficio creativo: el miedo a quedarse corto, la obsesión por la fecha límite, la tentación de traicionar lo que quieres contar para que te hagan caso. Ese run-run del reloj que no para es literal y temático, y me funciona.
Hay momentos en que la teatralidad asoma y puede que a quien no entre en el juego se le haga “demasiado musical”. A mí, en cambio, me mantiene dentro por ritmo, por montaje (no se recrea, corta donde debe) y por cómo va subiendo la emoción sin chantaje.
Si la tenías en la lista de “algún día”, yo diría que le quites las comillas. Es entretenida, tiene nervio, suena bien y, sobre todo, te recuerda por qué hay gente que se deja la piel por escribir una canción, montar un taller o estrenar algo que tal vez nadie pidió… pero que, cuando llega, te mueve. Para mí, mereció otra vuelta y ha vuelto a merecer la pena.
En la cúspide de su cumpleaños número 30, un joven y prometedor compositor de teatro navega por el amor, la amistad y las presiones de la vida como artista en la ciudad de Nueva York.
¡Bienvenido!
Esto funciona de una manera muy simple. La aplicación crea listas de recomendaciones según las vibras que tú le pidas.